Introducción

Del símbolo al signo surge a partir de tres obras vinculadas al proyecto Patria, en las que una pequeña figura humana, multiplicada, recorría un espacio simbólico entre una casa y una estructura industrial. Al repetir ese mismo módulo una y otra vez, comprendí que era imposible reproducirlo de forma idéntica; cada intento incorporaba una ligera variación. Lo que al principio entendí como error comenzó a revelarse como el núcleo del proyecto

Desde entonces, Del símbolo al signo explora los límites y la complejidad detrás del módulo. Parto de una serie de reglas simples que marcan el porvenir de cada pieza; reglas que, al ser repetidas de manera masiva, terminan originando contradicciones, revisiones e improvisaciones. A medida que se acumulan los módulos, la forma inicial se transforma y el conjunto empieza a comportarse como una pequeña estructura colectiva.

La repetición, más que un gesto mecánico, funciona como una herramienta de observación. No se trata de fijar un código, sino de observar cómo se transforma desde dentro. Cada obra es una pequeña sociedad que se organiza bajo unas mismas reglas y genera nuevas posibilidades a partir de sus propios desajustes. En ese desplazamiento, el símbolo deja de ser una figura fija para transformarse en signo: señal de lo que ocurre dentro del sistema y huella de su propia transformación.

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